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LECCION DE VIDA Y HUMILDAD

Puertas II


Algunas veces, alguien las abre y trae consigo una maravilla que nos deslumbra para toda la vida. Viene con algo divino lleno de magia y sol.

Como cuando nació mi primer hijo. Un niño pequeñito y delgado, con el que entró a la habitación una enfermera rubia y gordita empujando la cunita de metal. Adentro, el bollo de personita apenas nacido, boca abajo, dormido sereno y plácidamente.
Rosado y olía a bebé, mientras emitía pequeños suspiritos luego de succionar al aire una teta invisible con la que muy bien se alimentaba, porque durmió más de tres horas sin reclamo.

Luego demandó en un permanente ir y venir de retribuciones que crecieron con el..

Agradezco el habernos reencontrado luego de tantas vidas, tantos otros caminos recorridos en igual actitud amorosa, de camaradería y lealtad infinita.

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