Blogia
LECCION DE VIDA Y HUMILDAD

Puertas


Cuando abro una, cualquiera sea, mi corazón se dispone a lo inesperado.

Sensación magnífica que nos hace niños en un segundo o ancianos por una eternidad.

Puertas a espacios conocidos, familiares, añorados, amados, cansados, a estrenar. Luminosos o en tinieblas.

Celosos guardianes de amores pasados y de hoy.

Para cuidarnos en la tibieza o rescatarnos del sol.

Sugerentes puertas que están dispuestas invitándonos a entrar.

Esta Puerta da lugar a una saga de mi autoría que traigo de un blog que abrí no hace mucho y al que poco tiempo dedico (la idea era hacer algo diferente pero nada, que resulta lo mismo)

Entonces: Dejo constancia que me estoy autoplagiando. Vale, me autorizo.

0 comentarios