LO QUE NO FUE
Releyendo una columna de C Warnken he pensado en el ayer. Y resulta extraño a mi no tener esos recuerdos nostálgicos, esas situaciones que llevan a pensar “qué ganas de repetir la historia”. No. La historia no se repite, aprendo de ella y dejo que fluya una próxima novela en mi vida.
No quisiera que volvieran aquellos momentos felices porque ésos ocurrieron en el minuto exacto y si hoy se repitieran ya no serían iguales, no sentiría la misma emoción ni sorpresa de aquella primera ocurrencia.
Tampoco quisiera retroceder el tiempo para enmendar errores. Todo lo que sucede en la vida del ser humano que está atento a ser cada día mejor y trascender , es valioso, nada descartable, aunque nuestra razón diga lo contrario…
Pensando en aquello en que tuve total oportunidad de “hacer “y de “ser” y que no hice ni fui, puedo tener profunda angustia, pero si llevo la razón y fe a mi alma pronto descubro que los motivos de ello estaban tiernamente asentados en la base de un querer del Padre mejor para su hija.
Las lamentaciones por lo que no existió, por la búsqueda inconclusa, no genera en mi gran expectativa de un futuro mejor. Puedo mirar por la ventana el movimiento de los álamos y sumir mi mente y mi corazón en una pena inquietante. O puedo pensar, mirando mi alma, que aún tengo oportunidad en la vida. Y que Dios, aún, aguarda que abra mis ojos.
Frente a lo que ya no es, al pasado, a lo que no volverá ¿Qué hacemos? Podemos hundirnos en la tristeza o sacar lo mejor de todos los tiempos y tratar de reivindicar aquellos aspectos.
Y en más de algún caso recordar, con emoción, con sentimientos calmos y agradecer por haber tenido la oportunidad de vivir aquellos momentos. No es menor este punto, tanto así que hoy podemos comparar, pero no nos podemos quedar en la mera comparación melancólica.
De pronto recuerdo lindas situaciones y sin embargo hoy comprendo que nada logro si sólo persiste en mi una pena incontenible. Debo aprender a recordar sin dolor y sacar todo lo bueno, tratar de llevar esto último al presente, al hoy. Quizás algo ilusa mi idea, pero ¿qué es el ser humano sin sueños? Aunque los imposibles alcanzan al hombre, para Dios nada lo es.
Es la imagen de contemplar por la ventana cuando llueve o caen las hojas de los árboles en otoño ¿miraremos, admirados por la belleza de la naturaleza y sus fenómenos o, con tristeza, nos lamentaremos porque no podemos salir? Prefiero caminar bajo la lluvia…
Debemos preocuparnos del hoy, del mañana quizás, pero el mañana espera, no hay apuro. Recordar las buenas situaciones y experiencias, sacar lo mejor de ellas.
Si, mucho se utiliza la frase: “todo tiempo pasado fue mejor”, pero yo pregunto: nuestros abuelos, tíos, bisabuelos ¿no habrán dicho lo mismo? ¿Nuestros padres no habrán escuchado esa frase de sus propios padres? Eso se llama nostalgia. El resto es el recuerdo positivo.

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