«¿ LA ORBITA DE TU AMOR ?»
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“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”
(Proverbio persa)
Cuando se sienten sentimientos tan sublimes, siempre hay un lugar inalterable para enaltecer la paciencia
Siempre he pensado que nada fortalece más al amor verdadero y real que la paciencia. Es un “poder” que nos da la capacidad de esperar, poder entender y tener esperanzas en el otro. amamos. (Leo Buscaglia)
Las personas viven tan rápido cada día, tan agitadas tratando de competir con ellas mismas que no se dan cuenta de lo importante que son las pequeñas cosas, bueno digámoslo así , “pequeñas” porque en realidad son enormes, porque todo lo que tenga que ver con ser más humanos , siempre será noble y de una tremenda grandeza.
Se olvida fácilmente que la velocidad en todo ámbito no nos lleva a nada.
A la larga sólo nos puede producir un enorme choque del cual cuando tal vez nos recuperemos ,ya habremos perdido quizás, familia, amigos, o hasta al ser que más
Tener paciencia nos hace enormemente nobles y humildes, ayudándonos a mantener la serenidad y la contemplación cuando vemos que todo se nos torna difícil, cuando nos llegan los fracasos, cuando nos desilusionamos ante algo que no se nos dio o simplemente cuando todo nos sale mal.
Y por lo mismo nuestra forma de vivir , hace que queramos respuestas más tempranas, soluciones más rápidas y que tengamos una acción en todo en una forma más eficaz y/o competitiva. En general, queremos todo a corto plazo y en todo ámbito de situaciones.
Ahora en el aspecto de relación de pareja, lamentablemente esta “filosofía” de vida da respuesta a apresurados juicios que muchas veces son causantes de mucho dolor, de quiebres y en otros casos, ofuscación, desesperación para el que no concibe una vida así., al lado de una persona con esa forma de vida.
La ansiedad nos carcome la mente , la intolerancia, la impaciencia y las desesperanzas.
Pero cuando estamos unidos por un sentimiento tan pleno como el amor, no podemos pensar así, no deberíamos , pues las respuestas más importantes tal vez y según la persona, llevarán de mucho tiempo o no, de muchas conversaciones, de muchas esperas, de muchas pausas, de mucha comprensión , pero para todo lo anterior , no hay que olvidar que sólo resultará , si está basado en pensar en forma calmada, en la confianza, en la comunicación y sobre todo libre de apresuramientos , de presiones y de deducciones anticipadas.
Siempre se debe contar con ambas personas, para hallar lo mejor , para ir creciendo y eso implica ...paciencia.
En mi experiencia personal, he podido observar que muchos problemas que me he generado y que se convirtieron en sombras enormes , fue justamente por apresurarme, por mi ansiedad y sobre todo por mi impaciencia.
Por tener pensamientos sin asideros.
Sin embargo cuando sentía que mis pensamientos se pegaban al suelo, haciéndolos reales, era justamente cuando sentía que mi paciencia regresaba y no veía fantasmas.
Pienso que también hay que considerar muy atentamente que la otra persona o personas, no son iguales a nosotros, por lo mismo , tendrán otros tiempos , otras actitudes muy diferentes a las nuestras.
Por lo que puedo concluir que todas aquellas personas que realmente son pacientes, esperan, aman o en algún momento aprendieron el valor del amor, siempre podrán enfrentar los problemas más grandes , los eventos más difíciles con mucha más alegría y esperanza que los que no llegaron a conocer de verdad lo que significa Amor.
La paciencia es una virtud en forma de flor, que nace del jardín del amor, hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la persona que nos acompaña.
”El premio más grande de la paciencia ,es el amor duradero”
*(Palabra latina que significa “cosas que se desean”)
Unos dicen que es un anónimo encontrado en una pared de la vieja iglesia de Saint Paul, Baltimore, en 1693. Otros dicen que lo escribió el abogado y filósofo MAX EHRMANN, en el 1927.
De cualquier modo, la Desiderata es un bello documento, un compendio de reglas generales para ser feliz en la vida:
Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda la paz que puede haber en el silencio.
Siempre que sea posible, sin rendirte, llévate bien con todas las personas.
Di tu verdad claramente y con serenidad; y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante; él también tienen una historia que contar.
Evita a las personas ruidosas y agresivas; son vejaciones para el espíritu.
Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso o amargado, pues siempre habrá personas mejores y peores que tú.
Disfruta de tus logros tanto como de tus planes. Conserva el interés en tu profesión, por humilde que ésta sea; es una posesión real en los turbulentos cambios de la fortuna.
Sé precavido en los negocios, porque el mundo está lleno de astucias. Pero que esto no ciegue tus ojos ante la virtud que existe; muchas personas luchan por altos ideales, y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo. Sobre todo, no finjas afecto. Tampoco seas cínico con el amor; porque, ante la aridez y el desencanto, el amor, es tan perenne como la hierba.
Acepta mansamente el consejo de la edad, y renuncia con elegancia a las cosas de la juventud.
Nutre la fortaleza de tu espíritu para que sea tu escudo ante la desgracia inesperada.
Pero no te turbes con negras fantasías. Muchos miedos nacen del cansancio y la soledad.
Más allá de una sana disciplina, sé suave contigo mismo. Eres una criatura del Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a existir.
Y tanto si lo ves claramente como si no, el Universo evoluciona tal
como debe. Por lo tanto, vive en paz con Dios, no importa cómo Lo concibas.
Y sean cuales sean tus afanes y aspiraciones, en la ruidosa confusión de la vida, vive en paz con tu alma. Con todos sus fraudes, su rutina y sus sueños rotos … es un mundo hermoso.
Sé alegre y … ¡¡¡ Lucha por ser feliz !!!
Amigos... seremos siempre amigos
para contar nuestras penas una a una
y tendremos así como testigos
al sol, al viento, a la noche, o a la luna.
Viajaremos a un mundo distante
para buscar con todo el empeño
¡Y seremos como el caminante
que cabalga buscando su sueño!.
Amigos siempre sobre todas las cosas
como van unidos espinas y rosas
sin que importe nunca distancia ni tiempo
tú serás la lluvia... yo tal vez el viento.
Y así seguiremos como lo hacen pocos,
buscando en la vida nuestros sueños locos
y si algo pasara ¡Escuchen lo que LES digo
por todos los tiempos... yo seré vuestro amigo
A los 9 años aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenia mas grandes en casa.
A los 13, aprendí que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27 aprendí que el título obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te puede doler la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos.
A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.
A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos galletas y elige la menor.
A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo enviarle una pequeña postal.
A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en él. Y que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
A los 64, aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
A los 76, aprendí que envejecer es importante.
A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
A los 92, aprendí que todavía tengo mucho para aprender.
Siempre estamos aprendiendo algo nuevo, algo lindo, algo digno, como por ejemplo
que la paz no se logra si realmente no se está dispuesto a perdonar por ella, entender cual es la verdadera importancia de la familia, de la gente simple, de la vida misma.
Que si bien todos tenemos distintas cualidades, capacidades y habilidades, sepamos valorar las que tenemos y podamos ofrecerlas a los demás, y disfrutar con las que otros nos pueden brindar.
Saber aceptar nuestras limitaciones y no olvidarnos de nuestras metas, aunque muchas veces parezcan muy lejanas y difíciles.
Encaminarse hacia ellas es el primer paso hacia algo que ni siquiera podemos imaginar.
REALMENTE NO TIENE MUCHA IMPORTANCIA HASTA QUÉ EDAD VIVIMOS. LO IMPORTANTE ES SENTIR QUE NO LO HEMOS HECHO EN VANO.
Hoy, en el día de cualquier año,
en el año de cualquier siglo,
en mis plenas facultades mentales y físicas
y asumiendo cuanto vivo y escribo ..
declaro, que me declaro culpable.
Culpable de todo lo que no hice,
de todo lo que no he visto ni oído,
de las palabras que no dije a tiempo
y de las otras, que nunca aprendí.
Me preocupé por cosas que jamás sucedieron
y pasé gran parte de mi vida
en sitios equivocados,
en horas equivocadas, con gente equivocada.
Declaro, que llegué tarde a todas las citas,
que no estuve nunca antes en ninguna parte,
que encontré la primavera florecida,
la tierra repartida y el cielo prometido.
Que todo lo que tengo es menos de lo que me falta,
que lo que creía, no lo creí después
y que cometí el peor de los errores:
soñé en un mundo de pesadillas.
Declaro también, que no hay nada más cierto
que nuestro pasar por la vida,
ni nada más falso que nuestra vida al pasar.
Que es feliz aquel que no quiere nada,
que no sabe nada, que no se pregunta nada
y que no se da cuenta de nada.
Que de una mano temblorosa
puede caerse el amor que hay en ella,
que todo lo que no se da, no se acumula, se pierde.
Que todos somos al fin y al cabo esclavos
de algún vicio o de alguna virtud.
Que he sido fiel solamente a mis dudas
y que el hombre más libre que conocí
iba atado al corazón de una mujer.
Gian Franco Pagliaro