“Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y descubriera todos los misterios y la ciencia entera, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero gloriarme,si no tengo amor de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

No se alegra de lo injusto, sino que goza en la verdad.Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto y nuestras profecías también son algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá….
Ahora pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor” Corintios 13




















Y el día del baile llegó. La princesa, que nada tenía, hubo de conseguir un vestido adecuado con la vecina del reino. El príncipe, que todo tenía, encontraba en cada traje mucha ostentación, así que corrió donde el vecino a pedir la ropa más sencilla.
La princesa, en tanto, dijo, al ver a este joven sencillo, sin alarde:
En ese momento el príncipe sorprendido le preguntó
Príncipe y princesa partieron, entonces, a la montaña sinuosa inundada de árboles vetustos…






















